textos

Mi escultura comienza a existir cuando empiezo a pensar en ella. Surge en cualquier momento, en cualquier lugar. Sucede.
Estas imágenes que les presento atraviesan diferentes momentos de mi trabajo.
Cuando comencé a integrar en mi escultura, primero mangueras y después de un tiempo los acrílicos, mi preocupación fue y lo sigue siendo, la desintegración de la masa. En realidad, la desmaterialización de la solidez que percibimos.
He atravesado diferentes etapas donde desarrollé distintas series.
Hubo un período de mi producción donde los Tótems, sólidos, delgados y macizos tenían una verticalidad muy marcada y necesitaban dar la sensación de elevarse al cielo. Aparecían en su superficie puntas a manera de espinas. Mezclaban conceptos como lo terrenal en búsqueda de lo espiritual. Invadir el cielo, convivir con el aire, desintegrarse en él.
Necesité terminar la etapa anterior en la cual los volúmenes eran cerrados, compactos, sólidos.
La serie “Intraterrena” surge de mi necesidad de que las formas se sumerjan en la tierra, como así también de que dejen de ser macizas. Aparece por primera vez la presencia de las mangueras transparentes creando planos con ellas.
En esta etapa las esculturas se presentan a poca altura del suelo y pretenden dar la sensación de sumergirse en la tierra. He atravesado diferentes etapas de trabajo donde desarrollé distintas series.
“Mutación” continúa con esta lectura formal de lo “Intraterreno” pero es una nueva serie donde desaparecen las líneas rectas y quebradas de las etapas anteriores y ahora se convierten en círculos. La obra pierde rigidez.
Hoy trabajo para que aquella materia escultórica percibida como densa y pesada, vaya desvaneciéndose, alivianándose.
En una etapa anterior el uso de color era otro. Utilizaba diferentes capas de color superpuestas que luego iba puliendo para que surgieran los colores más profundos y produciendo una textura del mismo a través de las diferentes tonalidades. Hoy trabajo con un color plano. Colores tipo forja que poseen una carga que proyectan ciertos brillos como manera de quitar densidad a la materia. Pinto de manera manual con pincel. Mi interés es que quede la huella de la pincelada.
Medito sobre los temas que me inquietan, motivan y ocupan, que son la inmaterialidad, desintegración y liviandad de la escultura a través de la materialidad.
La elección de materiales proporcionados por la industria me ha permitido estudiar la posibilidad de los mismos y la manera en que se interrelacionan. Convivo con ellos, pero los despojo de sus valores utilitarios, los des- cosifico.
Siempre he necesitado que en mi escultura aparezcan detalles e imperfecciones, que recuerden lo artesanal.
También investigo y estudio obra en el espacio bidimensional, pintando sobre madera multilaminada, capa sobre capa. En esta obra bidimensional también utilizo manguera transparente, a la manera de trama, lo que me permite explorar la desmaterialización del color a través de la distorsión del mismo por efecto de la luz que atraviesa la manguera.

Paulina Webb
My sculpture begins to exist when I start thinking about it. It emerges anytime, anywhere. It happens.
These images I present to you go through different moments of my work. When I began integrating into my sculpture, first hoses and after a while the acrylics, my concern was and still is the mass disintegration. In fact, the dematerialization of the solidity we perceive.
I have gone through different stages where I developed different series. There was a period of my production where the “Totems”, solid, thin and massive had a very strong verticality and needed to give the feeling of rising to the sky. Peaks appeared on its surface as spikes. They mixed concepts like the earthly in search of the spiritual. Invade the sky, live with the air, disintegrate in it. I needed to finish the previous stage in which the volumes were closed, compact, solid.
The “Intra-earth” ("Intraterrena") series comes from my need to submerged forms in the earth, as well as to stop being massive. The presence of transparent hoses appears for the first time creating planes with them.
At this stage the sculptures are presented at low ground level and aim to give the feeling of immersing themselves in the earth. I have gone through different stages of work where I developed different series.
"Mutation" (“Mutación) continues with this formal idea of the “Intra-earth” "Intraterreno" but it is a new series where the straight and broken lines of the previous stages disappear becoming now circles. The work loses rigidity. Today I work so that the sculptural matter perceived as dense and heavy, fades away, getting lighter.
In an earlier stage the use of color was different. I used several overlapping layers of color which then I polished so that the deepest colors emerged and produced a texture of them through the different tones. Today I work with a flat color. Forge like colors with such charge that projects certain brightness as a way of removing density from the material. I paint manually with a brush. I´m interested that the trace of the brushstroke remains.
I meditate about the issues that disturb, motivate and occupy me, which are the immateriality, disintegration and lightness of sculpture through materiality.
Choosing materials provided by the industry has allowed me to study their possibility and the way in which they are interrelated. I live with them, but I deprive them of their utilitarian values, I disqualify them.
I´ve always needed that the details and the imperfections appear in my sculpture as reminiscent of the handmade.
I also research and study work in the two-dimensional space, painting on multilayer wood, layer upon layer. In this two-dimensional work I also use transparent hose, like a weft, which allows me to explore the dematerialization of color through its distortion due to the light that passes through the hose.

Paulina Webb

Paulina Webb – La Transparencia de la Masa
“El arte, en cualquiera de sus manifestaciones o lenguajes, me ayuda a comprender al mundo, al ser humano y a mí misma. Me alivia, cura mi ser y me completa. Toda producción surge de una necesidad profunda del ser; el hombre tiene la necesidad de contar un instante de esa historia que le toca vivir”. P.W

Escribir el texto de obra de un artista es siempre un gran honor y también una enorme responsabilidad porque quien escribe, de alguna forma, siente que debe hacer justicia a la trayectoria de toda una vida. Por eso creo que no se puede escribir sobre ningún trabajo, ningún artista que uno no respete, no le genere inquietud, motive y despierte una pulsión urgente por “decir” lo que se experimenta frente a su obra. Si además se trata de un amigo, de alguien que uno conoce más allá de su oficio y su pasión por el hacer artístico, donde uno conoce sus pensamientos, sus modos, su filosofía de vida en sintonía y coherencia con su obra, entonces la tarea del escritor se ve sobrepasada de esa subjetividad ineludible propia del ser humano. Me hago cargo de ello, sepan disculpar las lecturas entremezcladas; es una licencia que me permito.

Alguna vez dije que la obra de Paulina Webb se desprende de un ejercicio práctico, sistemático, incansable, constante que da pie a la creatividad con la plena incertidumbre de no saber cuándo las ideas se convertirán en ese objeto que solamente existía refugiado en la mente de manera abstracta. Paulina se mantiene activa, alerta, productiva y claramente focalizada en una máxima regente que atraviesa su obra en general y la de la última década en particular: investigar profundamente la desintegración y la liviandad de la masa, la desmaterialización de la solidez que percibimos, la escultura como cuerpo-objeto que en su presencia física desafía la forma en que concebimos, construimos y registramos el mundo matérico que nos rodea. Y lo hace tomando por aliados tanto a recursos plásticos como ópticos – color, luz, materialidad, entre otros- y estéticos.

Hagamos un poco de historia. En el Medioevo, los templos cristianos sufrieron cambios arquitectónicos en la diagramación y estructuración de los edificios, basados en una coherente y absolutamente pragmática fundamentación teórica y teológica que respaldara las decisiones formales. Por supuesto eso impactó generando marcados cambios de estilo que son fácilmente reconocibles desde lo visual. Tomemos como ejemplos la arquitectura románica y la gótica: dos estilos que me vienen muy bien para establecer un correlato con la obra de Paulina Webb. Porque aún cuando esto es una asociación arbitraria y personal de quien suscribe, invito al observador a pensar, buscar y encontrar estos principios rectores de modelos medievales que parecieran estar latentes en su obra. Esculturas, edificaciones a pequeña escala si son comparadas con edificios monumentales que albergaron multitudes. El románico fue por excelencia el representante de la masa sólida, contundente, maciza, la piedra haciendo acto de presencia en todo su esplendor través de una percepción ligada a lo pesado, lo denso, lo impenetrable de una fortificación. Un ámbito que tampoco invitaba demasiado a ingresar sino que se reservaba más al ámbito monacal. Pero el gótico, en cambio, será el estilo que reducirá al máximo la hegemonía de la piedra: elevará la mirada al cielo, los techos buscarán las nubes, los arbotantes y contrafuertes sostendrán paños ya no murarios sino enormes vitrales coloreados actuando como imanes de luz para hipnotizar la mirada de los fieles que circulaban –y aun circulan- en medio de una iluminación etérea donde las paredes antaño oscuras, se transforman en un caleidoscopio de efectos cuasi alucinógenos. La obra de Paulina supo ser longuilínea -basta pensar en la serie “Tótem”- para luego hacerse más pequeña, robusta y sumergirse en las entrañas de la tierra -en la serie “Intraterrena” donde aparece la transparencia de la manguera alivianando la contundencia material-. Casi como ejerciendo una contra lectura a lo planteado, sus obras descienden de las alturas, se afianzan en el llano, pero nunca pierden su condición de transmutación hacia la transparencia; una suerte de inversión reelaborada de la “secuencia medieval”. La levedad termina por completarse con la serie “Mutación” donde la solemnidad de la línea tensa desaparece dando lugar a la seductora curva del círculo.

Será recién con las series “Cristalino” y “Bidi-color” cuando llegue ese momento donde las experiencias precedentes harán comunión y esa desmaterialización incipiente necesitará ante todo de la solidaridad de la luz y la sutilidad de los materiales (mangueras y acrílico) para dar forma a lo leve pero sin perder jamás la presencia táctil, concreta de las obras. Lo que pareciera ser una contradicción en términos –la materia que se percibe desmaterializada aun cuando conserva su materialidad- es exactamente lo que la obra de Paulina Webb busca proyectar. Su trabajo motiva al espectador a abordar una experiencia que lo atrapa estéticamente gracias a obras que lo seducen por si belleza, armonía y elegancia, obras que siente magnas, contundentes, afianzadas en el espacio que ocupan, pero al mismo tiempo, que se dejan invadir por la mirada para desarticularlas, para escaparse a la aprehensión definitiva.

El color juega también un rol fundamental en esta transmutación de la materia porque se “achata”, se hace plano y Paulina elige aplicarlo con pincel. Esto solamente es posible tras la amplia experiencia de la artista trabajando con materiales industriales, lo cual le aporta una fresca resolución y absoluto conocimiento y así puede manipularlos a gusto y aplicar sus reveces a la perfección. En esta oportunidad, la trama industrial da lugar a su mano: aparece su trazo, su impronta, su vitalidad. La pintura acrílica, la madera multilaminada, las mangueras transparentes, los acrílicos, pujan por construir obras que generen aire y espacios en continuidad, eternos, diáfanos. Luces y sombras, ponen en jaque las miradas que buscan formar volúmenes, proponiendo una lectura que de adentre en la trama de la obra, desvaneciendo la materia en la retina.

Finalmente, todo se reduce a un gran juego perceptivo, un delicioso trompe l'oeil donde todo "parece" ser liviano, donde la luz choca con los colores y los materiales que conforman las obras y como si fuese una cuestión alquímica, generan la "desaparición" de la masa. Pero nada, absolutamente nada “se va” a ningún lado, todo está ahí como un aura, una vibración. Lo que la obra de Paulina Webb pone a prueba y revela es la posibilidad de engañar los sentidos con absoluto consentimiento y complicidad del espectador, quien se asombra ante el artilugio que propone la artista. “Cristalino” y “Bidi-color” son la manifestación clara, las series que plasman esa búsqueda de los últimos 10 años, una carrera de postas en pro de dar cuenta de la contundencia liviana, la masa penetrable, la desarticulación de la percepción en esa dialéctica entre lo que el espectador ve -o creer ver- y lo que es en realidad.

Abstracción, color, geometría, patrones, módulos, lo sincrónico, el ritmo, la estética, todos trabajando en equipo para cumplir el deseo de la artista de “hacerse liviana” a través de su obra. Un momento donde el cambio y la trascendencia se imponen, donde es imperante sacarse el peso de encima, alivianar la marcha, transitar el cruce -cualquier cruce, el que se sienta propio- con lo indispensable. Y por qué no, contar también una historia actual, su historia, el registro del momento que está atravesando, como bien dice la cita en el encabezado de estas líneas.

Acompaño a Paulina en este pasaje, en su búsqueda. La acompaño como admiradora de su labor, de su obra y como amiga que tiene el honor de vivir tiempos que nos hacen contemporáneas. Ingravidez que espero Paulina siga buscando y encuentre y mientras tanto, nos deje disfrutar de trabajos exquisitos que enriquecen nuestras vidas.

Lic. María Carolina Baulo
Julio, 2019

Paulina Webb – The Transparency of the Mass
“Art, in any of its manifestations or languages, helps me understand the world, the human being and myself. It relieves me, heals my being and completes me. All production comes from a deep need to be; man needs to tell about that moment of that story that he has to live in”. P.W. P.W

Writing the text of an artist's work is always a great honor and also a huge responsibility because whoever writes, in some way, feels that he must do justice to the trajectory of a lifetime. That is why I believe that you can't write about any work, about any artist that you don't respect, who doesn´t generate restlessness, motivates and arouses in you an urgent drive to "say" what you experienced in front of his work. If she is also a friend, someone you know beyond his craft and passion for the artistic work, where you know her thoughts, her ways, her philosophy of life in tune and coherence with her work, the writer's task is overwhelmed by that unavoidable subjectivity of the human being. I take responsibility for it, please excuse the intermingled readings; it’s a license that I allow myself.

I once said that Paulina Webb's work emerges from a practical, systematic, tireless, constant exercise which enables creativity to rise with the full uncertainty of not knowing when the ideas will become that object which only existed as a refugee in the mind abstractly. Paulina remains active, alert, productive and clearly focused on a maximum regent which runs through her work in general and the one of the last decade in particular: to deeply investigate the disintegration and lightness of the mass, the dematerialization of the solidity we perceive, the sculpture as a body-object that in its physical presence challenges the way we conceive, build and register the material world around us. And it does so by taking the plastic, the optical - color, light, materiality, among others - and aesthetics resources as allies.

Let's check the history. In the middle Ages, Christian temples underwent architectural changes in the layout and structuring of buildings, based on a coherent and absolutely pragmatic theoretical and theological foundation that would support formal decisions. Of course that impacted generating notable changes of style that are visually easy to recognize. Take the Romanesque and Gothic architecture as examples: two styles very useful for me to establish a correlation with Paulina Webb´s work. Because even though this is an arbitrary and personal association of who subscribes, I invite the observer to think, search and find these guiding principles of medieval models that seem to be latent in her work. Sculptures, small scale constructions if we compared them to the monumental buildings which housed the crowds. The Romanesque was par excellence the representative of the solid, forceful, massive, the stone appearing in all its splendor through a perception tied to the heavy, the dense, the impenetrable of a fortification. An area which didn´t invite so much to enter but was more reserved to the monastic sphere. But the Gothic, on the other hand, will be the style that will reduce the hegemony of the stone to the maximum: it will raise the eyes to the sky, the roofs will search for the clouds, the flying buttresses and buttresses will hold the walls, no longer made of stone but huge colored stained glasses acting as magnets of light to hypnotize the gaze of the faithful who circulated - and still circulate - in the middle of an ethereal illumination where the once dark walls are transformed into a kaleidoscope of almost hallucinogenic effects. Paulina's work used to be long-line – we may think about the "Totem" series - and then become smaller, more robust and dive into the bowels of the earth - in the "Intra-earth" series where the transparency of the hose appears, relieving material forcefulness-. Almost as if exercising a counter-reading to the abovementioned, her works descend from the heights, take hold in the plain but never lose their transmutation condition towards transparency; a kind of reworked investment of the "medieval sequence". The lightness ends up being completed with the “Mutation” series where the solemnity of the tense line disappear enabling the seductive curve of the circle to appear.

It will be with the series "Crystalline" and "Bidi-color" when the time comes where the previous experiences will make a communion and that incipient dematerialization will be in need of all the solidarity of the light and the subtlety of the materials (hoses and acrylic) to give shape to lightness but without ever losing the tactile, concrete presence of the works. What seems to be a contradiction in terms - the matter that is perceived dematerialized even when it retains its materiality - is exactly what Paulina Webb's work seeks to project. Her work motivates the viewer to approach an experience that aesthetically traps him with works that seduce him by their beauty, harmony and elegance, works that feel magnificent, forceful, entrenched in the space they occupy but at the same time, they allow the view to invade them to be dismantle, to escape a definitive apprehension.

Color also plays a fundamental role in this transmutation of matter because it “flattens”, becomes plane and Paulina chooses to apply it with a brush. This is only possible because of the long experience of the artist working with industrial materials, which gives her a fresh resolution and absolute knowledge and thus can manipulate them at ease and apply her reverses with perfection. On this occasion, the industrial weft allows the hand to take the lead: her stroke, her imprint, her vitality appears. Acrylic paint, multilaminate wood, transparent hoses, acrylics, struggle to create works that generate air and continuous, eternal, diaphanous spaces. Lights and shadows challenge the view that seeks to make volumes, proposing a reading that delves into the weft of the work, dissipating the matter into the retina.

Finally, it all comes down to a great perceptive game, a delicious trompe l'oeil where everything "seems" to be lightweight, where the light collides with the colors and materials of the works and as if it were an alchemical issue, they generate the "disappearance" of the mass. But nothing, absolutely nothing "goes" anywhere, everything is there like an aura, a vibration. What Paulina Webb's work puts to the test and reveals is the possibility of deceiving the senses with absolute consent and complicity of the viewer, who is amazed before the contraption proposed by the artist. "Crystalline" and "Bidi-color" are the clear manifestation, the series that reflect that search of the last 10 years, a posts race in order to account for the light forcefulness, the penetrable mass, the disarticulation of perception in that dialectic between what the viewer sees - or believes to see - and what it really is

Abstraction, color, geometry, patterns, modules, the synchronic, the rhythm, the aesthetics, all together working as a team to fulfill the desire of the artist to “become lighter” through her work. A time where change and transcendence are imposed, where it's imperative to take the weight off, relieve the march, and transit the crossing - any crossing that feels her owns - with the indispensable. And why not, also narrate a present story, her story, the record of the moment she's going through as quoted in the heading of these lines.

I accompany Paulina in this passage, in her search. I accompany her as an admirer of her craft, her work and as a friend who has the honor of living times that make us contemporary. Weightlessness that I hope Paulina continues looking for and finding, and in the meantime, let us enjoy exquisite works that enrich our lives.

Lic. María Carolina Baulo
Julio, 2019


Paulina Webb –Engañar a los Sentidos
By María Carolina Baulo

Paulina Webb hace honor al ejercicio del trabajo constante. Su obra se gesta allí mismo, en ese espacio entre el concepto, el no saber y la práctica. Con la mirada centrada en la investigación sobre la desmaterialización y liviandad de las masas, su trabajo apela a la luz y el color combinados con una vasta cantidad de materiales y soportes formales en pro de su búsqueda. Egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y de la Escuela Superior de Bellas Artes de la Nación Ernesto de la Carcova, la múltiples veces premiada escultora argentina - Primer Premio Salón Manuel Belgrano, Museo Sivori (2013); Mención del Jurado en el Salón Nacional (2013 y 2007) y más de 25 años participando en Salones Nacionales y ganando menciones especiales y menciones de honor-, Profesora Nacional y Profesora Superior de Escultura, con una especialización en Lenguajes Artísticos Combinados en la UNA (Universidad Nacional de las Artes), además se desempeña como docente en importantes instituciones y universidades argentinas.
Reflexión interior proyectada en el exterior cobrando forma en trabajos elegantes, sutiles, delicados y aun así imponentes en sus dimensiones. Una obra que configura un gran "trampa ojos" donde nada es lo que parece sino que los juegos preceptivos que se imponen, invitan al espectador a desafiar sus propios límites interpretativos en el campo de lo sensible.


POETICA E INFINITO
Llevo días pensando en la escultura de Polly Webb y me cuesta ordenar las ideas para describir las sensaciones que me producen sus obras. Así que empiezo por lo más obvio: el principio.
Para mí, el principio fue hace varios años, y Paulina Webb era una escultora que se dedicaba a tallar con una potencia increíble. Recuerdo un evento de artistas trabajando frente al público y su imagen atacando un tronco con una energía que parecía desbordarla. Sus esculturas de entonces estaban llenas de espinas, puntas de colores, en extraña cruza entre lo totémico y lo vegetal.
Después, siguiendo en el tiempo, (en mi parcializado tiempo, que no tiene porqué coincidir con el de la artista, sino con mi percepción de espectadora), empezaron a aparecer figuras cada vez más simples, más geométricas, con la particularidad de ser bajitas: las obras no se erguían frente a uno, sino que estaban casi a ras del suelo, como agazapadas. Formas simples, perfectas en su construcción, desconcertantes, con una presencia que refutaba su estatura.
Paulina Webb siempre trabajó cómoda con la madera. Logra convertirla en superficies suaves y coloridas, porque el color es otra de sus características: no hay muchos escultores que manejen tanto y tan bien el color.
Sin embargo, no es el tipo de artista que se queda tranquila en el lugar que conoce: experimenta, investiga, indaga en diferentes materiales, y fue encontrando plásticos, gomas, sogas, hasta encontrar las mangueras transparentes, con las que creó una serie de obras magníficas, en las que los tubos cristalinos se comportan como tramas, como urdimbres de piezas sencillas que repetidas, forman un todo que se puede estructurar de diferentes maneras. Son trabajos en los que la forma se resume a un módulo repetido que se ordena de tal forma que uno tiene la sensación de que podría seguir al infinito. Algo así como demostrar que desde algo aparentemente simple, a partir de la repetición, se pueden crear mundos enteros.
En el caso de las instalaciones se maneja con el mismo criterio de un patrón repetido, de manera tal que la unidad sería cada módulo, pero al mismo tiempo el todo crea una unidad a su vez. Y así el espectador se ve inmerso en una espiral de infinito.
La obra de Paulina Webb es una obra fuerte pero de gran sutileza, con una poética propia y absolutamente personal. Una obra suya se reconoce entre miles, tiene un sello que la identifica, y que sin duda alguna tiene que ver con el arte de verdad, ése que no necesita de explicaciones.

Florencia Salas
POETICS AND INFINITE
I ‘ve been thinking about Polly Webb’s sculpture for several days and I can hardly describe my feelings towards it. So I will begin with the obvious: the beginning.
To me, the beginning was years ago. Paulina Webb was a sculptor who was dedicated to carving with an incredible power. I remember her in an event for artists working with a log in front of an audience and she seemed to be overflowing with energy. Her sculptures then, were full of thorns and tips of colors, a strange combination between the totemic and vegetable.
After that, following a chronological order, ( this does not need to coincide with the artist’s point of view, as it is only my spectator’s perception), simpler figures began to appear, more geometric, with the peculiarity of being short. Her works were no longer standing, they were almost on the ground, as if they were crouching. Simple shapes, perfect in its construction, disconcerting, with such a presence that made one forget its size. Pauline Webb is always comfortable working with wood. She is able to make it colorful and smooth, because the color is another of her features: there are not many sculptors who can handle the color so well.
However, she is not the kind of artist who stays quiet in the place she knows: she experiences, researches, investigates different materials, therefore, she found plastic, rubber, rope, until she found the transparent hoses, with which she made a series of magnificent works that give the impression that they could continue to the infinite.
Paulina Webb's work is a work of great subtlety, but strong, with an own and personal poetic. Her work can be easily recognized among thousands. She has her own stamp and she undubtedly is a real artist.

Florencia Salas

EN DIÁLOGO CON EL UNIVERSO
La obra de Webb se caracteriza por su orden y claridad estructural, por su pregnacia formal. En general se trata de cuerpos y figuras geométricas tales como círculos, paralelepípedos verticales u horizontales, que remiten a estructuras primarias, minimalistas. Pero entre la forma perimetral y su interior se establecerse una dialéctica que tiende a negar la rigidez de la geometría. Los espacios internos se encuentran ocupados por tramas de hilos o cuerdas que tensan la estructura, como la caja de resonancia de un piano o un arpa. Estos instrumentos musicales difieren en su forma y materialidad entre el exterior y el interior de los mismos. Esta ambivalencia entre el adentro y el afuera, está ligada al núcleo temático de Paulina Webb ya que en su poética es central la reflexión sobre el misterio de la naturaleza, del universo.
Ante la naturaleza el hombre se interroga y ensaya descifrarla. Por un lado la ciencia determina modos y premisas de manera provisoria desde donde abordarla, por otros caminos el arte, la poesía, buscan determinarla en su totalidad.
En el arte contemporáneo, el universo formal que propone el artistas pertenece a una lógica que sólo es válida para quien acepte las reglas del juego, los códigos que su autor propone y de esta manera, a través de una forma, que no puede reducirse a concepto, adentrarnos en este caso en metáforas objetuales de la naturaleza, del universo que rozar su misterio, su esencia.
El color y las transparencias generadas con hilos o delgadas mangueras de plástico translúcido que utiliza Webb, comparten con los armazones de maderas la misma jerarquía. De esta manera exterior e interior se integran como el esqueleto óseo con la carne y los órganos internos del cuerpo humano. Sus objetos aparecen y desaparecen según se focalice en determinados ángulos espaciales. Así las formas se arman y desarman, se enlazan e imbrican como las piezas de un dominó. Habilitan una reversibilidad entre lo interno y externo, juegan y se conjugan con la transparencia y el color, vislumbran un orden que prescinde de la lógica, como el misterio de la naturaleza.

Adriana Laurenzi
IN DIALOGUE WITH THE UNIVERSE
Webb’s work is characterized by its order, structural clarity and formal pregnancy. Generally, her work is about bodies and geometric shapes such as circles, vertical or horizontal parallelepipeds, which refer to primary, minimalist structures. However, between the perimeter shape and its insight it is established a dialectic which tends to deny the rigidity of geometry. The internal spaces are occupied by frames of wires or ropes which tighten the structure, such as the sound of a piano or a harp box. These musical instruments differ in their shape and material between the outside and the inside of them. This ambivalence between the inside and the outside is linked to the core theme of Paulina Webb’s work since in her poetic there is an important reflection about the mystery of the nature and the universe.
Man tries to understand and decode the mysteries of nature. On the one hand, science establishes modes and premises in a temporary basis from which it can be dealt with it; on the other hand, art and poetry seek to determine it in its entirety.
In contemporary art, the formal universe proposed by the artist belongs to a logic that is only valid for someone who accepts the rules of the game and the codes proposed. Therefore, we discover metaphors of the nature and of the universe essence.
Color and transparency generated with wires or thin hoses of translucent plastic used by Webb, share the same hierarchy with timber frames. In this way, the outside and inside are integrated as the bony skeleton with flesh and internal human body organs. Her objects appear and disappear depending on the angle you focalize in. Thus, shapes are assembled and disassembled, linked as separate parts. They enable reversibility between the internal and external, they play and are combined with transparency and color, and they envision an order that dispenses with logic, as the mystery of nature.

Adriana Laurenzi

Paulina Webb: Pasiones Racionales

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Maria Carolina Baulo